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Basyoun, Egipto. Este es un rincón recóndito del conocido país situado al noreste de África. A priori, esta ubicación no despierta interés, puesto que no se trata de un destino turístico como lo son las Pirámides de Egipto, El Valle de los Reyes y Reinas o Beni-Hassan. Pero por esas calles comenzó a forjarse un extrovertido faraón, que acabaría erigiéndose líder de la Selección de Fútbol de Egipto. Sí, me refiero a Mohamed Salah, uno de los fichajes más importantes de la presente Premier League.

El egipcio, a pesar de tener sólo 25 años, es una especie de nómada en el planeta fútbol, ya que nunca ha permanecido en un club por más de tres temporadas. Su trayecto en Europa le ha llevado por ciudades como Basilea, Londres, Florencia y Roma; Auténticas urbes cada una de ellas. Es precisamente en Suiza donde comienza a sonar con fuerza su nombre en todo el continente. José Mourinho se hizo eco de ello y le dio una oportunidad en todo un Chelsea. Finalmente la aventura inglesa no fue fructífera para Salah, y éste decidió probar suerte en la Serie A. Su estancia en Italia se dividió en dos etapas. La primera en la Fiorentina, donde logró reivindicarse y cuajar un gran año bajo las órdenes de Vincento Montella; la segunda en la Roma las dos siguientes temporadas, que fueron las de su confirmación como estrella gracias a la labor de Luciano Spalleti, entrenador clave en su carrera.

Mohamed Salah es sinónimo de aceleración, desequilibrio, regate… Podría compararse al egipcio con El Correcaminos huyendo de El Coyote, que serían los defensores del equipo contrario. El extremo zurdo es un jugador que siempre ha destacado por su velocidad a la hora de encarar al rival por el carril; su apodo hace justicia a ello: Il Latigo. Pero no es sólo un simple velocista en el campo. Salah posee un pie izquierdo superdotado, que ha ido puliendo a lo largo de su paso por Italia. La gran prueba de ello es la constante progresión de sus números goleadores: ha pasado de anotar 6 goles con los viola a conseguir 15 goles la temporada pasada para los Giallorossi. Ergo cuenta con un hándicap enorme: su inhábil pie derecho. Y tampoco puede pasar desapercibida su faceta de asistente, que ha adquirido gracias al enriquecimiento de su juego en la Serie A: 13 asistencias la temporada pasada. Porque sí, el faraón se ha hecho un jugador más completo gracias a los modelos de juego asociativo propuestos en los equipos de Montella y Spalleti.

Esta temporada será su segunda aventura en las islas británicas. El jugador egipcio ya no es el aprendiz de antaño, que sólo logró dejar chispazos a cuenta gotas de toda la calidad que atesoraba éste. Ahora llega más maduro y curtido en batallas para maravillar a la grada del mítico estadio del Liverpool, Anfield.

La adaptación de Salah al esquema de Jürgen Klopp es incuestionable. Ambos se retroalimentan positivamente. El egipcio le viene como anillo al dedo para el modelo de juego que propone el Liverpool de Klopp, caracterizado por las rápidas transiciones. El faraón completa un tridente ofensivo de ensueño junto a Sadio Mané y Roberto Firmino. La aspiración del conjunto Red es indudable: mantenerse en la pugna por la Premier League, y tratar dar la campanada en la Champions League. Salah es una de las figuras destinadas a liderar el Liverpool durante las próximas temporadas. A sus 25 años, el egipcio está en auge, y no parece tener techo.

 

Mohamed Salah es sinónimo de aceleración, desequilibrio, regate...

...Podría compararse con El Correcaminos huyendo de El Coyote.

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