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Sandro Rosell
FC Barcelona President

El Chelsea evindenció el domingo todo lo que pueden cambiar las cosas en una temporada. Y es que ya no es que el Chelsea perdiera en casa del presumible campeón, fueron las sensaciones dadas por Conte y sus jugadores las que dejaron mucho que desear. Que Conte no iba a salir a quema ropa no era nada nuevo. Ni siquiera la temporada pasada vimos esa versión. En cierta manera el Chelsea lleva mucho tiempo sin mostrar esa imagen, no es su identidad. Pero siempre compitió como el grande en el que se ha convertido. Sin embargo, las declaraciones del italiano: “No soy tan estúpido como para jugar abierto contra el Manchester City y perder 3-0...” ejemplifican a la perfección el planteamiento de un equipo pequeño para este tipo de partidos. Y eso duele. Incluso a sus propios jugadores, como bien reflejó Hazard.

No hay mejor reflejo en el que mirarse que el de la temporada pasada, En lo que era un partido clave, Antonio Conte salió al Etihad sin ningún complejo con un David Luiz imperial, con un Cesc que hizo olvidar a Matic y con Pedro Rodríguez y Diego Costa en estado de gracia. Ese día el Chelsea mandó un mensaje, remontando un partido que estaba muy cuesta arriba en lo que fue una demostración de carisma y fuerza. Muchas cosas han cambiado desde aquel día.

Morata, el jugador destinado a sustituir al delantero blue aquel día, esta pasando por sus peores momentos desde que aterrizó en Londres. El domingo Conte lo sacó en el minuto 90, incluso después de Olivier Giroud. Algo sangrante para el delantero madrileño que quiere entrar en los planes del italiano de cara al choque del Camp Nou. Más duro es el caso de Bakayoko, por el que Conte hizo una gran apuesta en verano para sustituir a Matic. Y que aunque empezó bien, se ha visto relegado a un papel secundario en las últimas semanas. Aunque quizás lo último y más grave sea el caso de los que no se marcharon pero no están. El bastión que David Luiz y Gary Cahill lideraban la temporada pasada se ha visto totalmente alterado. Si bien es cierto que arrollados por Christensen y Rudiger. Pero la personalidad que estos aportaban se añora en algunos partidos.

A menos de una semana para el duelo que marcará el rumbo de la temporada, la situación del Chelsea invita a que el partido llegué lo antes posible. Justo como antes del partido de ida. Un partido que debía calmar la situación, pero que de alguna manera hizo entrar en depresión al equipo. Ir ganando a todo un Barcelona sin que apenas pueda acariciarte no es fácil. Y ver como todo eso se frustra en una desafortunada jugada es duro para un equipo que no tiene la misma fortaleza mental que el año pasado.

Pensando ya en el Camp Nou, el conjunto de Conte tiene que volver a ser un equipo con carisma. El Chelsea deberá volver hacer un partido jerárquico si quiere que su temporada no se acabe tan pronto.

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