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Cuando Jokanovic firmó con el Fulham en el verano de 2016, en su contrato exigió una cláusula no verbal: quería que Ryan Sessegnon, un jovencito que acababa de cumplir los 16 años, hiciera el stage con la primera plantilla y no se fuera del club mientras él estuviera ahí. Hoy, casi dos años después y sin ser todavía mayor de edad, lo que ha hecho Ryan Sessegnon en el perfil siniestro del Fulham y en las categorías inferiores de Inglaterra hace soñar al país con una futura nueva estrella y su nivel invita a pensar que, pese a lo imberbe de su carnet, debería estar en el Mundial de Rusia.

Ryan Sessegnon llegó al equipo londinense a los 9 años, acompañado de su hermano gemelo Steven. Sus carreras, desde el primer día, han tomado vertientes totalmente opuestas. Porque mientras Steven ha ido evolucionando de manera normal (a sus 17 años es internacional con la Sub17 de Inglaterra y juega para el equipo Reserva del Fulham), Ryan ha roto todos los registros de precocidad. Ambos comenzaron jugando en los laterales. Ryan, zurdo, se desenvolvía con potencia por el lateral izquierdo. Steven, ambidiestro, era su homólogo en la derecha. Llegaron a jugar juntos en el primer equipo el día del debut de Steven, en un duelo de primera ronda de Copa, cuando coincidieron nueve minutos sobre el césped.

Cuando Ryan cumplió los 15 años debutó con la selección Sub17, con chicos dos años mayores que él y acudió a un Europeo de la categoría donde su actuación se salió del mapa. Alternando el lateral y el extremo (por eso de que los rivales le sacaban dos cabezas, varios centímetros, un cuerpo de físico y que en defensa podía ser una merma), Sessegnon estuvo imparable.

Su evolución con el Fulham siguió a buen ritmo. Pronto se convirtió en el jugador más joven en marcar en la Championship, con 16 años y 94 días, al tiempo que debutaba también con la selección Sub19. No parecía tener techo y Craven Cottage, que en los últimos tiempos ha sacado perlas tamañas, parecía su hogar idóneo para convertirse en estrella.

Justo antes de cumplir los 17 años y aún sin contrato profesional ni vínculo que le uniera al equipo londinense que no se pudiera romper con suma facilidad, las novias llamaron a su puerta. Tottenham, Manchester United, Manchester City, Chelsea, Liverpool y Bayern de Múnich le ofrecieron un futuro de varias cifras. Y cuando el miedo se apoderó de los aficionados del Fulham y parecía que un fichaje precipitado podía acabar con Sessegnon como estrellado, acabó firmando un contrato con el equipo de su vida.

Sessegnon tiene 17 años y 10 meses. Ha jugado 68 partidos como profesional con el Fulham y ha marcado 21 goles. Cifras que ya quisieran muchos de los mejores delanteros de todos los tiempos. Su precocidad no conoce límites y es la Premier League, la tierra donde conocimos talentos imberbes como Rooney, Walcott, Owen, Fowler o Bale, el mejor sitio para evolucionar. Hoy, Sessegnon actúa como extremo en el perfil zurdo y cuesta creer que dada su importancia y su incidencia en el ataque en términos de gol vuelva a retrasar su posición. Por eso, es comparado de manera continua con Gareth Bale, aunque sean jugadores con características distintas.

Sessegnon aúna regate, llegada y desborde. Esta temporada ha marcado 14 goles y ha repartido 4 asistencias. Tiene contrato hasta 2020, aunque parece difícil que un equipo como el Fulham, que a día de hoy está en puestos de playoff y pelea por volver a la Premier League, pueda mantener a su estrella por mucho tiempo más.

Porque con sus actuaciones, sus cifras y sus estadísticas, Sessegnon ha dejado de ser una simple promesa para convertirse en una realidad. Nunca podrá ser el jugador más joven en jugar un Mundial (galardón en manos de Whiteside), ni tampoco superará a Walcott como más precoz en debutar con Inglaterra, pero lo justo en base a su nivel futbolístico sería pensar que Sessegnon llegara al Mundial de Rusia, donde tendría 18 años recién cumplidos.

Su ritmo explosivo, sus características, sus ganas y el duende que parece tener son cualidades que le podrían venir muy bien al equipo de Southgate. No obstante, la competencia para ese carril zurdo es feroz, con jugadores específicos de banda como Sterling, Bertrand, Walcott o Redmond y con otros polivalentes como Rashford, Lingaard o Lallana. Puede pesar en su contra no haber jugado apenas un solo minuto, ni en amistoso, con la absoluta, ni tampoco con la Sub21. Pero el fútbol a veces no entiende de matemáticas y cuando un jugador está preparado, ha de dar el salto. Y Ryan Sessegnon, que aún no es mayor de edad, está ya para grandes gestas.

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