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Sandro Rosell
FC Barcelona President

736 equipos y un ganador. 10 meses de competición para una sola fecha. Más de 20000 jugadores en la lucha por el título más longevo de la historia del fútbol británico. La FA Cup tiene sus particularidades. Cuenta con un aire diferente. Con estadios llenos de barro y cátedras del balompié moderno disputando la misma competición. Con estrellas y amateurs desfilando por el mismo túnel de vestuarios. El deporte rey en su máxima expresión.

Wembley dictó sentencia el sábado. El Chelsea de Antonio Conte (probablemente en su último partido como técnico “blue”) se coronó en Londres al derrotar por un gol a cero al Manchester United de Jose Mourinho. Lo que son las cosas. Un entrenador siendo derrotado por el que ha sido en dos ocasiones su equipo. Y con la puntilla del hombre que él mismo potenció: Eden Hazard.

La temporada del extremo belga ha estado ligada en cuanto a nivel a la de su plantilla. Momentos buenos y otros no tan buenos. La tempranera eliminación en la Copa de Europa a manos del Fútbol Club Barcelona, y con la lucha por la Premier como una utopía para todos los conjuntos ingleses, la FA Cup era el único triunfo que podrían disfrutar tanto los londinenses como los “red devils”. Y para la ocasión, apareció la mayor individualidad que existe entre ambas escuadras. Hazard se sacó de la manga un control orientado precioso que le ayudó a arrancar la acción, superar a Phill Jones y plantarse delante de De Gea. Tres en uno. Así es cómo desequilibran las finales y los encuentros importantes los mejores jugadores del mundo.

La octava FA Cup del Chelsea llega tras eliminar del torneo a Norwich, Newcastle, Hull City, Leicester, Southampton y ya por último al Manchester United. Solo un “Top Six” de por medio, pero muchas eliminatorias y muchos partidos que no restan nada de mérito al equipo de Abrahamovic y compañía. Sin ir más lejos, esta competición ha sido testigo de dos grandes sorpresas. El mítico Nottingham Forest eliminó al Arsenal en la Tercera Ronda tras endosarle un 4-2 que todavía escuece en el Emirates. Y el Wigan acabaría con el Manchester City, el dueño y señor del fútbol inglés este curso, después de ganarle por 1-0 con un gol de Will Griggs.

Por otro lado, los Lukaku, Pogba, Rashford y cía, aterrizaron en Wembley después de vencer a Derby County, Yeovil Town, Huddersfield, Brighton y Tottenham. Destacar que los chicos de José Mourinho no jugaron ni un solo encuentro en Old Trafford. La competición del K.O. por excelencia, en la que el pequeño se come al grande, se suele disputar en el campo del conjunto que cualitativamente está a un nivel inferior. De ahí su magia y atracción.

La FA Cup ha llegado a su fin otra campaña más convirtiéndose (a falta del duelo entre Aston Villa y Fulham este fin de semana por una plaza en la Premier League), en el colofón y la última obra de teatro del balompié británico. Dos equipos acostumbrados a ganar y muy poco a perder. Dos plantillas recreadas a base de talonario. Veintidós jugadores saltaron al césped de uno de los mayores escenarios del mundo de este deporte, y solo los que iban vestidos de azul salieron con una sonrisa en sus caras.

El Chelsea ha vivido una temporada atípica. Plagada de controversias y disputas más relacionadas con lo extradeportivo que con lo visto dentro del propio terreno de juego. Despedir el curso de esta manera es un soplo de aire fresco que a falta de Champions Legue el año que viene, ayuda a motivar a una plantilla que seguramente sufrirá muchos cambios en verano.

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