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Sandro Rosell
FC Barcelona President

139 años de vida contemplan a ese equipo de Londres que viste de blanco y baña su zamarra con detalles negros. Un escudo histórico, un estadio que debería ser Patrimonio de la Humanidad en cuyos aledaños se levantaba hace unos años una estatua del Rey del Pop y cuya retirada derivó en la maldición, dicen, topó con el equipo en Championship. Porque el Fulham, el equipo más añejo de la capital, ha vuelto a la Premier League tras un 2018 meteórico. Ocupa la plaza vacante del playoff por el ascenso y se cobró una víctima con tanto lustre en las Islas como el Aston Villa.

Se puede asegurar que esta temporada han existido dos Fulhams totalmente distintos, uno en 2017 y otro en el año vigente. Y muy posiblemente se puede elucubrar con que la llegada de un jugador tan carismático como Aleksandr Mitrovic haya supuesto ese punto de inflexión positivo para semejante cambio. Los 12 goles en 17 partidos ligueros ayudaron a un equipo que estuvo 22 jornadas sin perder. Porque la primera vez en todo el curso que los de Jokanovic lograron situarse entre los 10 primeros de la tabla fue en la jornada 26, con el primer partido del año. Pocas semanas después, alcanzaron un sitio entre los seis primeros y, llegando a ser segundos en la jornada 42, acabaron en el tercer cajón del podio que les dio derecho a batirse el cobre en las eliminatorias.

Para entender el año del Fulham hay que personalizar en otros dos hombres más allá del serbio por lo que mucho tendrá que pelear la dirección del club si no quiere verlos fuera tras el verano: Tom Cairney y Ryan Sessegnon. El primero, capitán y alma, líder de una plantilla que se veía otro curso más en el abismo. El segundo, el talento hecho futbolista, uno de esos hombres llamados a marcar la historia y por los que no es de extrañar se paguen tres cifras en esta época de chequera fácil.

No cabe duda de que para poder lograr la permanencia el próximo curso el dueño del equipo, el multimillonario Khan, deberá tirar de billetera. La plantilla del Fulham es corta y carece de talento en algunos puntos. Jokanovic, el técnico, no ha dudado en dejar caer ya que de primeras, su ideario debería plasmarse sobre el campo con la llegada de nuevos refuerzos. Intentarán por todos modos retener al propio Mitrovic, cedido por el Newcastle y con el cartel de transferible y a Sessegnon, aún en crecimiento. Cairney tenía los dos pies en un equipo Premier y el ascenso posiblemente le dé la oportunidad de jugarla con los colores que defiende desde hace tres años.

Falta saber dónde jugará el año que viene el equipo, aunque lo lógico es que siga en Craven Cottage. El estadio, construido en 1780, comenzará su remodelación para ampliación de público en verano de 2019 y, aunque aún reste un año y todo haga indicar que no supondrá problema alguno para la disputa de partidos, existe la posibilidad de que el equipo se mude a Wembley como ha hecho el Tottenham en los últimos meses. Los rumores, además, se alimentan por el hecho de que el propio Khan haya ofertado a la FA por la adquisición del estadio.

Sea como fuere, un clásico vuelve a la Premier. Acompañará a Cardiff y Wolverhampton tras deshacerse del Aston Villa en una sufrida final de playoff. El que fuera subcampeón de la UEFA hace apenas ocho temporadas vuelve para quedarse, pero para lograrlo, aún queda mucho camino por recorrer.

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