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Sandro Rosell
FC Barcelona President

La Premier League se ha caracterizado estos últimos años por la presencia de entrenadores de gran nivel y con un estilo de juego propio. Primero fue Jürgen Klopp con su ‘gegenpressing’; después fueron Antonio Conte con su famoso 3-4-3, José Mourinho con su estilo defensivo o Pep Guardiola con su fútbol de posesión; y, esta temporada, Unai Emery priorizando la táctica e intensidad. Sin embargo, esta lista no acaba aquí. Desde el oeste de Londres, Maurizio Sarri, otro entrenador recién aterrizado en los banquillos ingleses, intenta implementar su estilo de juego conocido como: Sarri-Ball.

El técnico italiano con casi 30 años de experiencia al frente de equipos amateurs y profesionales, ha logrado desarrollar un estilo de juego único. Tomando de inicio un 4- 3-3, el Sarri-Ball está basado en un fútbol de posesión rápido acompañado de una presión alta.

En fase defensiva, tras la pérdida del esférico, el equipo de Sarri ejerce una presión tras pérdida intensa con el fin de evitar una posible contra o la reorganización del contrario. Por otro lado, cuando el adversario inicia jugada desde atrás, el dibujo del Chelsea sobre el campo es de un 4-4-2 en lugar de un 4-3-3. Los extremos retroceden su posición para formar una línea de cuatro en la medular, mientras que uno de los interiores avanza su posición junto al delantero para realizar la presión. La presión se realiza en área rival, orientando siempre el juego a la banda (zona menos peligrosa) y limitando los pases por dentro. Si las primeras líneas de presión son superadas, el equipo vuelvo a cambiar su esquema táctico, donde el interior vuelve a su posición inicial para formar un 4-5-1. Otra característica importante del Sarri-Ball es la distancia entre las líneas. El napolitano quiere un equipo muy compacto, y esto lo consigue situando las líneas defensivas muy juntas. Normalmente la separación entre la línea de los 4 defensas y el delantero no supera los 20 metros. Si el delantero retrocede, los defensores también y, del mismo modo, si la línea defensiva avanza. Así pues, en el Chelsea defienden y atacan todos juntos.

La fase ofensiva del Sarri-Ball se caracteriza por lo que se conoce como tiki-taka vertical. Empezando siempre con el balón jugado desde atrás, la idea es elaborar una posesión generando continuas opciones de pase y transiciones rápidas. Una de las bases para conseguir esto son los pases rápidos al primer toque y la importancia del tercer hombre con la finalidad de crear superioridades en un juego de posición, así como reconocer al corredor del tercer hombre, función realizada habitualmente por el lateral o el extremo en búsqueda de verticalidad y profundidad. En este estilo, los extremos realizan en múltiples ocasiones diagonales a la espalda de la defensa. Además, poseen la libertad para jugar por dentro, alternando posiciones y movimientos con el delantero, liberando el carril exterior para los laterales. El Sarri-Ball también se entiende a partir de varias posiciones claves y en el cambio de rol de algunos jugadores del Chelsea. La primera figura clave de este estilo es Jorginho. Realizando la función de regista (como se conoce en Italia), Jorginho es el encargado de organizar el ataque, distribuir del juego o apoyar en la salida de balón a los centrales para obtener superioridad numérica (3vs2). Petición expresa del técnico blue, el italiano registra una media de 106 pases por partido con un 91% de éxito. El 5 del Chelsea también ayuda defensivamente, intercepta ataques y posiciona a sus compañeros sobre el campo. Otra posición importante es la de los laterales. Maurizio Sarri exige a sus laterales que se desenvuelvan bien con balón, tengan recorrido y estén dotados físicamente. Cualidades que Marcos Alonso y Azpilicueta cumplen a la perfección. Asimismo, la posición de David Luiz en el esquema táctico del Sarri-Ball también cobra importancia. El brasileño sabe reconocer las diagonales de los extremos que hemos comentado antes y poner el balón en la espalda de la defensa en el momento perfecto. Sin embargo, a estas alturas todos sabemos ya que lo que David Luiz te da en ataque, te lo quita en defensa. Por último, debemos destacar la nueva posición de dos jugadores. En primer lugar, tenemos a Kanté. El francés ha pasado de jugar como mediocentro defensivo a interior. Sarri ha destapado su faceta de pasador, dotándole de más balón y permitiéndole llegar con mayor libertad al área. Y, por ahora, no parece que se le esté dando nada mal esta nueva posición. Pero sin duda, el gran beneficiado con la llegada del nuevo entrenador es Eden Hazard. Gracias al Sarri- Ball, el belga ya no tiene la obligación de realizar ese esfuerzo defensivo que le pedía Conte. La nueva posición de Hazard se podría asemejar al papel de Mertens en el Nápoles como falso ‘9’. El jugador franquicia del Chelsea posee total libertad de movimientos sobre el campo y más balón para hacer lo que mejor se le da: jugar al fútbol. Maurizio Sarri, pese a que todavía muestra algún fallo sobre el campo, ha conseguido en poco tiempo instaurar su filosofía de juego en un club que venía de desarrollar un fútbol completamente diferente con Conte. Cierto es que el actual entrenador blue no posee todavía un gran título en su palmarés; pero a día de hoy, los resultados están siendo más que positivos en Stamford Bridge. Además, los amantes de la Premier League estamos pudiendo disfrutar de un estilo de juego único y propio: el Sarri-Ball.

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