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Sandro Rosell
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Renovar. Partir. Abandonar la que ha sido tu casa durante los últimos diez años. Permanecer y convertirte en una leyenda. Ramsey deshoja la margarita en su último año de contrato y todos los caminos apuntan a una misma dirección: la salida.

El centrocampista “gunner” lo sabe. Cuando en un principio todo parecía apuntar a que no habría problema para su ampliación de contrato (tan solo unos flecos relacionados con el salario), el Arsenal rompió las negociaciones. No hay intención, de momento, de renovar la estancia del galés. Ni por parte de Émery ni tampoco de Ivan Gazidis, todavía director ejecutivo del club hasta que se confirme su salida rumbo al AC Milan el 31 de octubre. La posibilidad de que Ramsey no juegue con el conjunto del norte de Londres el próximo curso, es muy alta. Tanto que, hasta la propia agencia representante del futbolista, comentó por Twitter que “la decisión está tomada”, “no hay nada que se pueda hacer a partir de ahora” y “Aaron quería quedarse”. Poco después, se borraron los tuits.

Con esta noticia se llegaba a Craven Cottage el pasado domingo. Partido con 1-2 en el marcador y con un Ramsey que entra en el minuto 65 por Alex Iwobi. 35 segundos y el británico sentencia el encuentro a favor de los suyos con el gol de la temporada. Una representación de lo que es él como jugador. Recorrido, pase, habilidad, llegada, gol. Y una celebración a tener en cuenta. El “8” “gunner” se encoge de hombros, abre los brazos y en su cara se denota una expresión de “así es la vida”: esto es lo que os vais a perder si no continúo. No sé qué más hacer. No depende de mí seguir defendiendo esta camiseta.

La carrera de Ramsey en el Arsenal ha sido densa. Con muchas cosas que contar. Aterrizó muy joven, con apenas 18 años. Su vínculo con la afición se afianzó después de superar una doble fractura de tibia y peroné (un temporada y media después de su llegada) que lo apartó de los terrenos de juego durante casi un año. Campañas de adaptación al máximo nivel, el “chico mimado de Arséne Wenger” explotó en la 2013/14. 18 goles en 38 partidos (incluido el tanto ganador en la final de la FA Cup, que otorgaba al Arsenal su primer título en nueve años) y mejor jugador de la temporada del equipo inglés. El curso anterior anotó once goles y repartió nueve asistencias, volvió a coronarse como futbolista del año y, además, se convirtió en el centrocampista más anotador de la historia del club con 58 dianas. Poca cosa.

Futbolista con carácter. Con garra. Con hambre de ir a por los partidos, saltar a la presión, generar nerviosismo en el rival. Ramsey ha sido uno de los pocos argumentos competitivos que ha tenido el conjunto londinense en los últimos años. Sin estar especialmente dotado de técnica, es capaz de realizar acciones brillantes y marcar goles extraordinarios (basta con ir a YouTube para presenciar algunos). Diez años después, aquel joven enganche que destacó con el Cardiff, ha alcanzado la madurez especializándose en un futbolista de áreas, de llegada en segunda línea, capacitado para ayudar en todo el ancho y largo del campo. Y si se confirma su salida, el Arsenal no solo perdería ese registro (algo que no tiene en su plantilla), sino que también lo haría el futuro capitán del club para los próximos cinco años.

Gibbs, Oxlade-Chamberlain, Walcott y Wilshere ya están fuera. Chambers cedido. Jenkinson en tierra de nadie. Welbeck también termina contrato y no parece que haya intención tan siquiera de negociar. Y Ramsey en la puerta de salida. No es que el Arsenal se haya caracterizado especialmente por apoyar el talento británico (Wenger era un enamorado del futbolista joven, aunque con miradas más dirigidas a España y Francia), pero un éxodo de este calibre es para tener en cuenta.

El Arsenal avanza en su nueva travesía resultadista por bandera con Emery, y Ramsey parece haberse bajado del barco. No por decisión propia, sino por consenso de los oficiales de tripulación. Quizá, si Aaron vuelve a mostrar el nivel del curso anterior, se arrepientan y todo termine en buen puerto. Pero por ahora, no hay marcha atrás.

 

Arsenal avanza en su nueva travesía resultadista.......

...Y Ramsey parece haberse bajado del barco.

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