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El Manchester United hizo oficial la rescisión de contrato que unía a José Mourinho con el club, y se acaba así una etapa de dos temporadas y media para el técnico portugués en el banquillo de Old Trafford. Tras de sí, deja un legado con más intención que fondo. La pobre imagen del equipo y los múltiples problemas con sus propios jugadores han sido los principales motivos de su marcha.

A continuación haremos un repaso de la etapa de ‘The Special One’ en Manchester, indagando un poco en los problemas que ha tenido bajo el cargo.

El 27 de mayo de 2016 el Manchester United haría oficial la llegada José Mourinho al banquillo ‘Red’, lo que suponía por aquel entonces una apuesta para un proyecto firme que, de la mano del técnico portugués, devolvería al equipo inglés donde lo dejó Sir Alex Ferguson. Y es que tras los pasos del mítico entrenador escocés ningún entrenador ha podido seguir la estela que dejó el mismo. Pero nada más lejos de la realidad, José Mourinho no ha sido capaz de implantar una filosofía propia que algunos tildarían de anticuada, llevada a la práctica a lo largo de toda su carrera.

Su paso por Oporto, Inter, Chelsea –en dos ocasiones- o Real Madrid encumbró a Mou por su personalidad, sus planteamientos estudiados al detalle o el carácter que instauraba en sus jugadores. A todo ello sumándole todos los títulos conseguidos a lo largo de su carrera, obvio.

Con todo ello, el Manchester United confiaba su historia a un entrenador de éxitos, a alguien capaz de mantener un porcentaje de más de dos puntos por partido en cada club en el que ha estado. Pero siendo fiel a las estadísticas, el portugués no consigue superar la 3ª temporada en ninguno de ellos.

Mourinho es un entrenador exitoso, que garantiza títulos “de cualquier manera” y tiene unas dotes de liderazgo como pocos. Pero una fidelidad impermutable en su estilo le condena. Es inflexible y poco tolerante con lo que no es de su agrado, no tiene pelos en la lengua con la prensa y sus encontronazos han ido aumentado conforme pasaban las temporadas.

Primer año de Mourinho, buenas sensaciones:

En lo que al aspecto futbolístico se refiere, el primer año de Mourinho fue positivo. Llegaron fichajes de mucho peso económico y que cubrían posiciones claves. Jugadores como Mkhitaryan, que llegaba tras un paso más que exitoso por el Borussia Dortmund, Pogba como un pilar en el que sustentar un proyecto, Ibrahimovic haciendo de Mou sobre el césped, Bailly… eran fichajes necesarios. A ello se le sumaban los ya presentes como Juan Mata, que era junto con Ander Herrera el ‘cerebro’ del equipo, David De Gea como uno de los mejores porteros del mundo o un joven Rashford que se abría pasos a zancadas, hacían del Man Utd un equipo muy competitivo.

En el campo, el equipo respondía a lo que Mourinho quería proponer: adaptarse en función de las cualidades del rival, fluidez para atacar y defender ordenados. Todo con una premisa: no encajar goles. Y fueron, junto al Tottenham, los equipos menos goleados del campeonato (29 y 26 respectivamente). El déficit que tenían era el poco provecho que sacaban de las múltiples ocasiones que creaban por partido. Eso les condenó a la 6ª posición en Premier League.

Por otra parte, en la UEFA Europa League el resultado fue más satisfactorio. Victoria en la final 2-0 contra un Ajax aún por madurar. Durante el torneo mezclaron picos buenos de fútbol con ese rasgo conservador que caracteriza a Mourinho. Acabaría su primera temporada al frente de los ‘Reds’ con tres títulos –EFL Cup, UEL y Community Shield- bajo el brazo y el pase directo a la próxima edición de la Champions League.

Segundo año de Mourinho, un golpe duro al proyecto:

La temporada 17/18 comenzaría con una inversión importante en el periodo de fichajes. Lukaku (84 mill), Alexis Sánchez en invierno (35 mill), Nemanja Matic (35 mill) o Victor Lindelöf (22 mill) fueron los fichajes más destacados. 198 millones de libras en total, y ¾ partes del dinero para reforzar el ataque, siendo muy poco el dinero invertido en una defensa que tenía lagunas. Con todo esto, Mourinho tenía en sus manos una materia prima lo bastante fuerte como para, tras un año en el equipo, ir asentando cosas e introduciendo algunos cambios.

Empezaría así la temporada con un reto mayúsculo: la final de la Supercopa de Europa contra el Real Madrid de Zinedine Zidane, la cual acabarían perdiendo por un ajustado 2-1.

El comienzo de los ‘Red Devils’ en Premier League fue ilusionante, mostrando un poderío ofensivo al alcance de muy pocos equipos. Romelu Lukaku haría valer el dinero de su fichaje a base de goles, y Rashford, Martial o Lingard le seguían en la tabla de goleadores. Fellaini como delantero en situaciones desfavorables o el recurso de Lingard fueron de lo más destacado. La temporada acabaría con el Manchester United en el 2º puesto de la tabla, por detrás de un dominante Manchester City de Pep Guardiola.

En Champions League también harían un gran comienzo: 5 partidos ganados y 1 perdido en fase de grupos y posicionándolos como candidato al título o, al menos, luchar por él. Llegaron los octavos de final contra el Sevilla y el equipo inglés no podría superar los dos goles de Ben Yedder en 4 minutos en Old Trafford. Terminaría así el escueto recorrido en competiciones europeas, y con un José Mourinho del que ya había dudas por la afición.

Por otra parte, el camino que llevaron a cabo en las diversas copas fueron contrapuestas: en EFL Cup cayeron eliminados ante el Bristol City y en FA Cup perdieron de nuevo una final ante el Chelsea.

Un segundo año que fue de más a menos, y que sólo salvó el 2º puesto en Premier League, asegurándose un puesto en la Champions League de la temporada siguiente.

Tercer año de Mourinho, un comienzo con final esperado:

Tras un final de temporada anterior en la que el equipo mostraba su mayor déficit en la defensa –pese a encajar pocos goles- Mourinho fue consciente de ello y pidió a la directiva invertir en esa parcela. Pero la única incorporación en ese puesto sería Diego Dalot (19), joven lateral derecho que llegaba con buen cartel desde Portugal, pero sin apenas experiencia. Lee Grant (35) –fichaje del que se desconoce todavía un motivo lógico- para ser tercer portero, y el brasileño Fred como un buen activo para el mediocampo. En total fueron 82 millones de libras las invertidas para tres jugadores de los cuales sólo uno jugaría de titular.

Esto no fue del agrado del entrenador portugués y arremetió en varias ocasiones contra la directiva en ruedas de prensa.

En pretemporada ya se intuía un ‘malestar’ en torno al equipo. Mourinho explicaba que había que “sobrevivir” antes que “mejorar la dinámica”, su plantilla no estaba al completo e incluso así faltaban fichajes. Los partidos amistosos fueron buena prueba de ello.

Pero comenzaría la temporada y el portugués seguiría con más problemas, tanto externos como internos. Sus encontronazos con Pogba debido a su irregularidad, los problemas con Martial o las continuas salidas de tono en ruedas de prensa hacían intuir un divorcio total entre entrenador, club y jugadores. La mecha cada vez prendía más rápido. Además de ello, en el césped el equipo era irreconocible. Sin un patrón de juego claro y con destellos individuales, que en ocasiones ganaban partidos, pero que no convencía a nadie. Sin embargo Mourinho seguía al frente. Ni la dolorosa derrota en casa por 0-3 ante el Tottenham, ni la eliminación en tercera ronda de EFL Cup contra el Derby County ni la pobre imagen en Champions League parecían tumbar a José Mourinho, al cual se le veía cada vez con menos fuerzas de seguir.

Cada vez más encerrado en sus ideas, más apático, protagonizando escenas ya sabidas a públicos como los de Stamford Bridge o del Juventus Stadium o la derrota por 3-1 ante el Liverpool –su último partido al cargo- han sido causa y efecto de la destitución de José Mourinho al frente de los ‘Diablos Rojos’. El inexorable paso hacia el abismo le hizo presa de su propio personaje.

Su sustituto será –de forma interina- Ole Gunnar Solskjaer, el autor del gol que daría la final de la Champions League al Manchester United en el 99. En clave entrenador, el noruego comenzó en las categorías inferiores del club, prosiguió en una duradera etapa en el Mölde y un breve paso por el Cardiff City. Como leyenda viva del club, Solskjaer sabe cómo funciona el club y qué puede llegar a ofrecer. El tiempo acabará hablando, pero desde que Sir Alex Ferguson dejase el banquillo, ningún sucesor ha podido elevar al equipo donde lo hizo el escocés.

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