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Sandro Rosell
FC Barcelona President

La vuelta del Manchester United a su visión más reconocible parece estar más lejos de lo que creemos. A pesar de alguna mejoría reciente, de haber retenido estrellas como De Gea y Pogba, y de haberse librado de salarios tan elevados como los de Lukaku y Alexis; parece que el equipo no termina de dar el salto de calidad que se le exige y se le recuerda.

Un salto de calidad que parecía haber dado al final de la temporada pasada, cuando Ole Gunnar Solskjaer, leyenda del conjunto ‘red’ en los noventa, regresó para sentarse en el banquillo. Tuvo tiempo de inyectar un poco de entusiasmo a la plantilla, en especial a Paul Pogba y Marcus Rashford, que realizaron un final de campaña apoteósico. Cuando Solskjaer se hizo cargo del equipo se fijó dos objetivos: intentar clasificarse para la Champions League y llegar todo lo lejos posible en esa edición. Y casi lo consigue, tras una racha de invictos que no se daba en Old Trafford desde Sir Alex Ferguson, llegó el primer partido de los octavos de final. Hasta ahora el Manchester en Champions se le cambiaba la cara. Realizó una gran fase de grupos junto a Juventus, Valencia y Young Boys, acabando segundo y ganando a la Juventus en Turín. Pero entonces llegaron los octavos y con ellos un hueso dificilísimo de roer como es el Paris Saint Germain de Neymar, Mbappé, Cavani…Curiosamente Neymar estaba lesionado, pero no sería necesario para que el PSG se impusiera en Old Trafford por cero goles a dos.

Parecía que hasta aquí había llegado la andadura del Manchester United en la Champions 2018/19 pero no. El día del partido de vuelta encontramos muchos canteranos en la convocatoria ‘red devil’, y casi dábamos por descartado al equipo de Solskjaer, que alinearía a algún juvenil para que tuviera la oportunidad de debutar en Champions League. Pero no fue así, nadie dejó de luchar, de pelear todos los balones, de creer hasta el final, recordándonos al Manchester United de los buenos tiempos, el que le peleaba las finales de Champions al Barcelona y ganaba las Ligas como rutina. Así que gracias a un doblete de Romelu Lukaku y un tanto de Rashford de penalti en el tiempo de descuento, el Manchester se imponía uno a tres en París, logrando colarse en los cuartos.

En cuartos le tocaría un durísimo rival como es el Barcelona, al que no podría superar y fue derrotado por 4 a 0 en el global. Así que sería tiempo de centrarse en la Premier, donde tras un gran sprint final, no consiguió entrar en Champions League. Eso sí, pelearon y pelearon hasta el final y estuvieron más cerca de lo que nadie podía imaginar en enero o febrero.

Este verano han conseguido dar un lavado de cara a la defensa, la zona más débil del equipo. Aaron Wan-Bissaka llegó procedente del Crystal Palace a cambio de 50 millones de euros para suplir la marcha de un veterano como Antonio Valencia; mientras que, en el centro de la zaga, Harry Maguire aterrizó en Old Trafford desde el Leicester a cambio de 90 millones de euros, cerrando así una defensa aparentemente muy fiable: Wan-Bissaka, Lindelof, Maguire, Shaw.

La historia se repetiría, el Machester United comenzaba extraordinariamente bien la temporada, batiendo por 4-0 al Chelsea en el partido inaugural. Rashford y un Anthony Martial reconvertido a delantero centro, estuvieron realmente bien ese día, y pensamos que, por qué no, este año podrían estar a la altura de Aubameyang, Son, Agüero, Sterling, Kane…tienen potencial para ello. En ese partido también pudimos observar una gran actuación de Daniel James, un joven extremo galés que llegó este verano desde el Swansea y marcó su primer gol.

Pero después de esta gran actuación llegaría el primer pinchazo. En el Molineux, ante unos Wolves que llevan ya tres rondas previas de Europa League, el equipo de Solskjaer se adelantó gracias a un tanto de Marcial, pero no pudo retener el marcador y vio como Rúben Neves, con un golazo, empataba el partido. Eso sí Paul Pogba tuvo la oportunidad de aumentar la distancia desde el punto de penalti, pero Rui Patricio rechazó el lanzamiento del campeón del mundo.

La historia se repetiría en la tercera jornada en casa ante el Crystal Palace, un equipo muy conservador que, si te marca y se encierra en campo propio, es muy difícil de batir. Y así fue, desajuste defensivo de Lindelof que pierde el salto y habilita a Ayew para que adelante a ‘las hurracas’. El United reaccionó y lo intentó, primero reclamó dos penaltis y una expulsión de Gary Cahill hasta que pintaron un penalti sobre McTominay. Penalti que lanzaría Rashford al palo, provocando la incredulidad en las gradas de Old Trafford. Ya en el 89, gracias a una extraordinaria recuperación de Pogba; Dani James, con una gran maniobra, conseguía poner el empate con algo de tiempo por delante. Pero si antes alabábamos a Pogba, ahora le criticamos, ya que, igual que recuperó el balón en el 89, minutos después lo perdió, habilitando a Patrick van Aanholt, que puso el definitivo 1-2 en el marcador.

Podríamos sacar las estadísticas del partido contra el Wolves (6-9) y del Crystal (22-5), y veríamos que el equipo de Solskjaer tuvo mala suerte. De hecho, falló dos penaltis, algo casi impensable tiendo en cuenta que cuenta con dos extraordinarios lanzadores como son Pogba y Rashford. Pero la realidad es que llevan 4 puntos de 9 posibles. Un comienzo dubitativo y flojo para un equipo que atesora tanta calidad. Así que veremos si este fin de semana son capaces de llevarse los tres puntos en casa del Southampton y dejar esta mala racha atrás o si por lo contrario se prolonga y provoca una pequeña crisis en Old Trafford.

 

La vuelta del Manchester United a su visión más reconocible...

...parece estar más lejos de lo que creemos.

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