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Sandro Rosell
FC Barcelona President

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Comenzaba el verano del año 2014 en Londres, con mucho por hacer en uno de los equipos de fútbol más laureados de la ciudad. El Chelsea necesitaba recuperar su liderazgo tanto en Europa como en Inglaterra.

Después de cuatro años sin conquistar la Premier League, al mando del timón del barco blues estaría de nuevo el portugués José Mourinho.

La Premier League es sin duda la liga de fútbol más interesante para el negocio de las retransmisiones deportivas. Una clara prueba de ello es la evolución de sus derechos de TV a lo largo de los últimos años.

En el periodo entre 2004-2018, estos derechos han multiplicado por cinco su precio pasando de os 1.000 millones de libras hasta los 5.100 millones del último periodo.

El Chelsea ya no está en Europa, camina en quinta posición en Premier League, fue subcampeón de la Community Shield a principios de curso, dijo adiós a la EFL Cup en semifinales y solo le queda vida en la FA Cup.

El equipo de Conte es a día de hoy una montaña rusa en la que, sobre todas las cosas, surge una esperanza liderada por Willian Borges.

Cuando Jokanovic firmó con el Fulham en el verano de 2016, en su contrato exigió una cláusula no verbal: quería que Ryan Sessegnon, un jovencito que acababa de cumplir los 16 años, hiciera el stage con la primera plantilla y no se fuera del club mientras él estuviera ahí.

Hoy, casi dos años después y sin ser todavía mayor de edad, lo que ha hecho Ryan Sessegnon hace soñar al país con una futura nueva estrella.

No habrá pleno inglés en cuartos. El Tottenham es el primer equipo de las islas británicas que abandona la lucha por el título europeo con mayor renombre.

Un gol de Higuaín y otro de Paulo Dybala en un intervalo temporal de 4 minutos poda cualquier florecimiento de ilusión en los Spurs.

El Chelsea evindenció el domingo todo lo que pueden cambiar las cosas en una temporada. Y es que ya no es que el Chelsea perdiera en casa del campeón, fueron las sensaciones dadas las que dejaron mucho que desear.

En cierta manera el Chelsea lleva mucho tiempo sin mostrar esa imagen, no es su identidad. Y eso duele. Incluso a sus propios jugadores.

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