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Sandro Rosell
FC Barcelona President

Con una medio sonrisa esbozada, os dejamos la historia que Kim Källström ha confesado y compartido con todos nosotros a través de una radio sueca...



"Recibí una llamada de mi agente, Roger Ljung: "¿Quieres ser cedido a un club de la Premier League?", "No", "¿Quieres ser cedido al Arsenal?", "¡SÍ!."

"Era el día de la transferencia y el rumor sobre la incorporación de un nuevo jugador se había filtrado. Las instalaciones de entrenamiento estaban repletas de aficionados, periodistas y televisiones retransmitiendo en directo. Cuando llegamos al aeropuerto de Heathrow, tuvimos que cambiar los coches varias veces para que nadie reconociera nuestro vehículo. Todo el mundo me trató bien, yo me puse la ropa de entrenamiento y el número 29. Me enviaron al médico para pasar el reconocimiento obligatorio. Mientras que el médico recogía las pruebas, yo estaba sentado en la cafetería, bebiendo una taza de aguado café inglés. Estoy vestido con los colores del club, con la ropa de un jugador de fútbol profesional, es decir, una camiseta, pantalones cortos y chanclas. El médico me fue a buscar y fuimos rápidamente a un hospital para un examen de rayos x. Algo va mal. Volvimos a las instalaciones de entrenamiento. Estaba en una situación que me recordaba a la de un concurso de talentos en la televisión. Estaba de pie delante de un jurado, con la ropa del Arsenal, con el CD de mi análisis de rayos X y una mala situación. Delante de mí se encontraba el médico del equipo, el director deportivo y el poderoso Arsene Wenger, quien había dirigido al club con mano dura durante casi 20 años. El médico empezó a hablar. Él sabía que el Arsenal era un grande para mí y que mis esperanzas se habían disparado hacia lo mas alto, pero el problema de espalda era muy malo. Detectan tres fracturas vertebrales y tendría que estar de baja durante 4-6 semanas. Yo estaba en shock, decepcionado, pero lo entendí. Ante la evidencia del análisis de rayos x, ningún sueño de niño o argumento ayudan. "Si estoy lesionado, estoy lesionado", dije, pero en verdad yo estaba cabreado como si estuviese en el infierno. Se produce un silencio en la sala. Wenger no dice nada. Ni siquiera ha mirado al equipo médico tras el veredicto del informe. Él solo piensa. Yo esperaba a que él dijese algo... Suspira y habla: "El mercado de fichajes cierra en pocas horas. Es imposible encontrar un reemplazo. O te elijo a ti o no elijo a nadie". Sorprendidos, todos miran al gran jefe. Es evidente que no ha tomado la decisión consultando a su staff técnico. Wenger concluye: "Usted se quedará, se recuperará y entrenará. Contaré contigo cuando estés en forma."

"A mí me gustaba entrenar como un loco en Inglaterra. Soy bueno en eso. Un día en el gimnasio, Wenger se detuvo al entrar en la habitación, como si estuviera parado por una señal. Todo el mundo paró, tiene ese efecto en la gente. Yo continué pedaleando en la bicicleta estática, ya que estaba tratando de superar el tiempo establecido. Wenger me miró y tuvimos una pequeña charla. Me sentí como si me estuviera ganando la confianza del líder sin haber tocado un balón todavía. Después de cinco semanas de dura rehabilitación y la incertidumbre sobre si mi espalda se había curado, volví a pisar el terreno de juego. Había pasado un largo tiempo (9 años) sin que el club hubiese ganado nada y la capital británica estaba cabreada… Éramos los favoritos ante el Wigan en las semifinales de la FA Cup, con 82.000 personas en las gradas de Wembley, entre los cuales 50.000 eran nuestros, pero no podíamos pasar del empate. Las manecillas del reloj daban sus últimos movimientos. Yo estaba sentado en el banquillo sin ninguna expectativa personal. Quedaban siete minutos para el final y de repente entré al campo por un cansado Aaron Ramsey. El árbitro hizo sonar el silbato. Ahora, el finalista se tendría que decidir en la tanda de penaltis. La comprensión del juego, las tácticas y la destreza física ya no tenían influencia. Solo hay nervios. En las tandas de penaltis toda la presión está en el tirador. Yo escucho a Wenger hablar en francés: "Kim, ¿quieres tirar un penalti?", "Sí, me encantaría", "Bueno. Eres segundo." Yo decido rápido dónde voy a disparar. Cuando camino solo hacia el área, veo un estadio con tres veces el número de espectadores que hay habitantes de mi ciudad natal, Sandviken, voy disimulando mi sonrisa. Es un largo camino por el terreno de juego. Me veo como un niño con el balón bajo el brazo. Estoy relajado, tal vez feliz. Bien peinado con la raya a un lado, una camiseta roja limpia, mangas blancas… Era un hombre de más de treinta años, en el sueño de un niño. Trato de no sonreír pero no lo puedo evitar. Ni siquiera había jugado media hora para Arsenal. Debuté ante el Swansea, durante once minutos, y fui sustituido en el tiempo extra cuando todo se iba a decidir. Con las piernas rectas, me agacho y pongo el balón en el punto de penalti. Ahora, sólo tengo que tener seguridad y coger la distancia adecuada a la pelota, correr y, golpear la pelota fuerte y alto a la derecha. Sólo tenía que hacer lo que siempre lo he hecho. Lo había hecho miles de veces antes y no estaba nervioso. El portero venció rápido a la dirección opuesta a la que lancé el penalti. Luego lo vi en Youtube, pero de repente me sorprendió donde terminó el balón. El balón acabó en la esquina inferior izquierda, totalmente opuesto a como yo lo recordaba. Yo había decidido lanzar el penalti alto a la derecha, pero en realidad lo puse abajo a la izquierda. Estaba confundido, pero el balón acabó en la red. Ganamos la final y fuimos elogiados por más de 200.000 seguidores en las calles de Londres."

"A pesar de que mi contribución fue mínima en los 120 años de historia del club, fue lo más destacado para mí. Los mejores quince minutos de mi vida y resulta que no recuerdo lo que pasó. ¿Dónde estaba yo en ese momento decisivo? Trance, choque, delirio, coma, depresión nerviosa, llámalo como quieras. La única cosa que sé con certeza es que el deporte y el fútbol son incomprensibles. Por eso nos encanta. Mientras el penalti siga dentro de la red, mi experiencia será verdadera. Estoy seguro de ello."

 

 

Los mejores quince minutos de mi vida...

...y resulta que no recuerdo lo que pasó."

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