Assign modules on offcanvas module position to make them visible in the sidebar.

Testimonials

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua.
Sandro Rosell
FC Barcelona President

El fin de semana en Inglaterra. Eso solo puede significar una cosa: comienza otra nueva jornada de Premier League. Otra oportunidad para volver a vibrar con tu equipo. Otra nueva oportunidad para dejarte la garganta animando. Otra nueva oportunidad para disfrutar. Londres es la ciudad referente del Reino Unido. Su enorme superficie hace que una enorme cantidad de clubes de fútbol nazcan en la capital inglesa. Son seis los equipos londinenses que esta temporada juegan en la Premier League (Tottenham, Arsenal, Chelsea, West Ham, Crystal Palace y Watford). El fin de semana del 27 de agosto se disputaron cuatro partidos en Londres. Casi la mitad de los encuentros se jugaban en la enorme ciudad. La jornada 2 de la Premier League se abría con un interesante Tottenham-Liverpool. Y fuimos testigos de ello.

Es día de partido, y ese ambiente contagia las calles de Londres desde primera hora de la mañana. Lugares y estaciones céntricas se plagan de seguidores con la camiseta de los Spurs que parten hacia White Hart Lane para presenciar el segundo partido de los suyos en casa. Una gran cantidad de aficionados optan por el transporte público para desplazarse al encuentro. The Lane tiene parada de Overground a escasos 400 metros del estadio, y esa es la ruta preferida de los fans. Underground (metro) desde su domicilio hasta Seven Sisters. Allí, los más aventurados se dirigen andando al estadio. El resto opta por el Overground, que tarda cinco minutos en dejarte a los pies de White Hart Lane. Una vez allí, empieza el show de la Premier League. Desde las 10 de la mañana se montan los puestos móviles donde se venden bufandas del encuentro, camisetas de los Spurs y demás accesorios para apoyar a tu equipo. Según caminas hacia el estadio te encuentras con los pequeños puestos en los que se venden los Matchday Programme por £3.50. La portada es Michel Vorm, que sustituirá en la portería al lesionado Hugo Lloris. Los jóvenes distribuyen los programas oficiales que incluyen todo tipo de información: análisis de como llega el equipo, palabras de Mauricio Pocchetino, análisis del visitante y cantidad de actividades relacionadas con el Tottenham. Una joya. El camino al estadio continúa y mires a izquierda o a derecha te encuentras siempre con una tienda de comida rápida/bar. De vez en cuando encuentras una casa de apuestas. Gran negocio colocarla cerca de un campo transitado, por cierto.

White Hart Lane está en obras, lo que nos impide ver el estadio más allá de unas vallas en la que se dibuja el proyecto del estadio. En Inglaterra, todo el mundo va con la camiseta de su equipo. Tengas 2 u 80 años. Y con una sonrisa en la cara. Indispensable eso, que vas al fútbol. Debido a las obras, se complica diferenciar los diferentes accesos, pero encontramos el nuestro. En un primer control es turno de enseñar la entrada que acredite que vas a ver el encuentro. Unos steward te dejan pasar. Unos metros más lejos te espera otro steward. La función de este es revisarte a fondo la mochila u objeto que lleves contigo y asegurarse de que no vas a hacer nada malo. Una vez revisada la mochila te coloca una pegatina en ella, indicando que está revisada. Tras este segundo control, te encuentras con el taquillero de toda la vida. Te colocas (algo nervioso) en el torno y le entregas tu entrada/carné de socio o simpatizante. Cuando se enciende la luz verde, pasas. Pasas a disfrutar de uno de los mayores espectáculos del mundo. El estadio siempre sorprende si es la primera vez que entras en él. En mi caso, White Hart Lane se me hace más pequeño que por TV. Pero más impresionante, eso sí. Si eres aficionado visitante, todo este protocolo cambia. Eres cacheado tengas la edad que tengas. Las familias con los niños también, claro. Te cachean hasta en el cuello de la camisa. Toda seguridad es poca. Hablando de seguridad, las normas prohíben que vistas una camiseta del equipo visitante si no te encuentras en la zona visitante. Si lo haces no pasas al estadio y no te reembolsan el dinero la entrada. Inglaterra ha cambiado mucho desde Hillsborough.

Una vez dentro, un montón de medios de televisión realizan las previas correspondientes, y los jugadores no convocados pisan el césped tras la retirada de los convocados. Las gradas se van llenando y los periodistas van acudiendo a las peculiares tribunas de prensa. El speaker da la bienvenida al público y recita un par de veces o tres las alineaciones antes de que salten los jugadores. Los protagonistas del partido saltan a calentar. El momento se acerca. La grada visitante va cogiendo color y Travelling Kop empieza a realizar los primeros cánticos a la salida de Mignolet. Jugadores a vestuarios. Esto está a punto de comenzar. El speaker vuelve a repetir las alineaciones, que han quedado claras, imaginamos. Saltan los jugadores al terreno de juego y White Hart Lane empieza a vibrar. El árbitro pita y arranca el espectáculo. Las gradas, casi completas, juegan otro “partido”. Aquí no se pita, se abuchea. Aquí no se critica con mal genio, se critica irónicamente: “Come on Spurs, it’s time to start playing” (minuto 35); “Harry (Kane), you aren’t playing withe England” (cuando Kane da un pase en largo malo). Hasta los más pequeños critican con sorna: “Ball into the box, Spurs” (niño de 9-10 años). Travelling Kop sigue a lo suyo. El “We are Liverpool shalalalala” retumba en WHL. Llega el penalti para los locales, y su afición enloquece. Suena un “YEEEEEEEEEEEEES” generalizado desde la esquina de aficionados del Liverpool cuando Milner transforma la pena máxima. 0-1 al descanso. Los suplentes de ambos equipos calientan en tandas de tres desde el minuto 30 de la primera parte.

La segunda parte tiene muchas alternativas. El Tottenham busca el empate y White Hart Lane se viene arriba (“Come on you Spurs!!”). Cuando Mané anota el 0-2, Travelling Kop enloquece. Pero no tan rápido, parece decir el linier. Este anula el gol y la afición del Tottenham se “burla” (con gracia y sorna) de los visitantes. Avanza el tiempo, y los Spurs no logran empatar. Hasta que un centro desde la banda derecha queda rechazado y ahí aparece Danny Rose para batir a Mignolet y empatar el encuentro. “Dannyyyyyyy, Danyyyyyyyyy Roooooose, Dannyyyyy, Dannyyyyy Roooooooooooose”, gritaba WHL. Incluso estuvo cerca de llevarse la victoria el equipo local. Y también los visitantes, que tuvieron en botas de Lallana y Wijnaldum la victoria. Al final, 1-1 y reparto de puntos. A la salida del estadio, los aficionados hablaban sobre el partido y sobre los fallos de su equipo. Comenzaba el debate postpartido y comenzaba la larga espera hasta volver a ver jugar a su equipo de nuevo. De vuelta al Overground nos encontramos con unas colas de casi 300 metros. Una avalancha de gente en busca de un tren que les llevara a casa tras un intenso partido. Acababa nuestra aventura. Así se vive un día en la Premier League. Así se vive un día en White Hart Lane.

¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto