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Sandro Rosell
FC Barcelona President

Como es sabido por todo seguidor de la Premier League, el Newcastle United es un club histórico de Inglaterra que ha disfrutado de grandes momentos y éxitos en su haber, aunque en estos últimos tiempos se encuentra un tanto adormecido. Sus mejores años transcurrieron en los primeras temporadas disputadas en el siglo pasado, junto a ciertas épocas puntuales en 1950 y en la década de los noventa. En este último buen periodo del club contaron con jugadores de la talla de Alan Shearer o Faustino Asprilla y lograron disputar competiciones europeas.

Pero atrás quedan esos años de renombre en el fútbol inglés. Tras la compra en 2007 del club por el propietario de una de las empresas más importantes de productos deportivos en Inglaterra, Mike Ashley, el declive del club ha sido más que notable. Al margen de las terribles decisiones de Ashley, de tratar al club como un mero activo financiero personal más, de utilizar al Newcastle como escaparate para publicitar su principal negocio y de querer transferir el club prácticamente desde su compra; el rendimiento del equipo en el terreno de juego no ha sido el correcto para volver al nivel en que merecen estar dentro de la Premier League.

Si bien es cierto que la situación inestable y cortoplacista provocada por Mike Ashley ha impedido, en gran parte, la regularidad en Premier League que merecen sus aficionados; también es certero mencionar que desde 2007, salvo en el periodo del técnico Rafa Benítez, los resultados no han sido los esperados pese a disponer de buenos jugadores. Después de dos descensos en este lapso de tiempo y la polémica no-continuidad de Benítez (la única esperanza de los magpies), llegó el experimentado entrenador Steve Bruce al banquillo de St. James Park con el único objetivo de mantenerse en la máxima categoría del fútbol inglés (insuficiente para sus aficionados, como es lógico).

En la presente temporada el Newcastle de Bruce se encuentra titubeando cerca de puestos de descenso a Championship, lo que supondría un duro golpe económico (ya iniciado por la pandemia del COVID-19) y una pérdida de valor del club que afectaría gravemente al interés de Ashley de vender el club por el precio que pagó él en su momento. Si no fuera por la extremadamente baja puntuación de sus competidores en la lucha por no descender el Newcastle United estaría en serios apuros ahora mismo.

El juego del equipo deja mucho que desear, puesto que no se está consiguiendo conectar a los jugadores más diferenciales. Además Bruce no tiene en mente otro plan distinto al de defender la mayor parte del tiempo y, acto seguido, salir al contraataque. Pero el problema no reside en este estilo de juego, el principal inconveniente es que al técnico inglés le ha dejado de funcionar el plan que lleva practicando toda su carrera como director técnico. El fútbol ha evolucionado a pasos agigantados en los últimos años con la llegada del Big Data, así como las diferentes modificaciones en cada estilo de juego. Pero Bruce no cambia de planteamiento, Bruce sigue inmóvil.

Adaptarse o morir; esta es la situación actual del Newcastle United. De seguir así, en esta temporada o en las siguientes, corre el riesgo de caer al hondo pozo de la segunda categoría del fútbol inglés. El estilo de Steve Bruce ya no puede competir con la llegada de los nuevos entrenadores de la Premier League, al menos sin modificar nada.

Para conseguir un proyecto a largo plazo y con aspiraciones mayores que únicamente permanecer en la Premier League se debe realizar una importante inversión en el club (que el Mike Ashley parece no estar dispuesto a ejecutar) y disponer de un técnico con una visión amplia del nuevo mundo del fútbol (como fue Rafa Benítez). Pero, salvo catástrofe, si Bruce consigue mantener en primera división a los magpies no parece que vaya a haber movimientos en el área técnica.

Se puede vislumbrar que el cambio para intentar dejar de estar siempre en la cuerda floja pasa por la venta del club. Ashley estaría más que dispuesto a ello si consigue la cuantía que demanda, pero con la actual crisis sanitaria y económica parece ser que todos los posibles compradores se echan atrás (como ocurrió con los magnates saudíes hace escasos meses). Así que, salvo sorpresa, veremos al Newcastle United en la lucha por el descenso otra temporada más. Hay pocas esperanzas por parte de los aficionados, pero puede que Bruce acabe dando con la tecla para cambiar el rumbo del equipo como está haciendo David Moyes en el West Ham United (técnico de la “vieja escuela”como él). Quién sabe.

Por el momento tan solo se puede decir que tanto Steve Bruce como el Newcastle United están siendo sobrepasados por sus competidores, esperemos que no acabe de la peor forma posible. Bruce, pese a verse totalmente superado, tan sólo hace lo que siempre ha hecho; no es el culpable de esta delicada situación que le ha tocado vivir. Los aficionados magpies no merecen este trato ni tampoco vivir en una constante incertidumbre por el perjudicial mandato de Mike Ashley. El futuro es incierto y poco esperanzador para el club, pero tienen buenos mimbres para lograr la permanencia y conseguir cierta estabilidad dentro de sus capacidades.

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