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Sandro Rosell
FC Barcelona President

Tras la disputa de la primera jornada de Premier League el fin de semana pasado, un equipo -y un jugador- ha destacado por encima del resto. El Everton de Carlo Ancelotti se plantaba en Londres para hacerle frente a un siempre peligroso y reforzado Tottenham de José Mourinho. El técnico italiano introdujo los tres fichajes veraniegos en el once titular (James, Doucouré y Allan) y la apuesta fue todo un éxito. El doble pivote formado por estos dos últimos futbolistas aportó músculo y una protección a nivel defensivo que se perdió hace años tras la marcha de Idrissa Gueye al Paris Saint Germain. Tanto Dele Alli como Harry Kane tuvieron muchas dificultades para lanzar contragolpes o hacerse con balones peligrosos en zona de tres cuartos a causa del férreo marcaje zonal que los centrocampistas de Ancelotti desarrollaron.

Desde el primer minuto del encuentro, Allan Marques (Brasil,1991) lideró al equipo, tanto hacia atrás como hacia adelante, sintiéndose amo y señor del medio campo del Everton. Los que no le hayan visto jugar recordarán su etapa en Nápoles como algo parecido a un “stopper”, más o menos como jugaba Gennaro Gattusso, pero Allan es mucho más que eso. Quizás por ser brasileño y haberse criado en Río de Janeiro su fútbol es algo más alegre que el de otros centrocampistas posicionales, pero el repertorio del carioca es muy amplio cuando el balón circula por sus pies. Cada vez que recibía el esférico, sabía muy bien cuando era el momento exacto para distribuirlo a las bandas donde esperaban los laterales largos Coleman o Digne, hacer conducciones largas con cambios de ritmo incluidos para superar la presión de Hojberg o tirar balones largos a la espalda de la defensa rival para dar ventaja en la carrera a Richarlison y, sobretodo, Calvert-Lewin.

Pese a tener sólo 29 años, Allan se encuentra quizás en la edad óptima de todo futbolista profesional, sabedor de cuándo tiene que hacer algunos esfuerzos extra pero aún así con un buen tono físico. Podríamos predecir como todos los años que, por plantilla, la campaña del Everton será cuanto menos exitosa. Pero tras lo visto en el primer encuentro liguero, hay motivos reales para pensar que no es una teoría descabellada. El brasileño terminó dicho encuentro siendo nombrado MVP del encuentro, completando 46 de los 55 pases que hizo (83,6% de acierto). Recuperó el balón 8 veces, hizo 4 “tackles” ganadores y realizó dos intercepciones. Además de romper una racha de 9 años en los que Mourinho no perdía el primer partido de Premier con alguno de sus equipos. Por estos y muchos más motivos que seguramente veamos durante toda esta campaña (si el Covid-19 lo permite) Allan se posiciona como el reflejo de Carletto dentro del terreno de juego y como el “playmaker” en la sombra, que juega y hace jugar a su equipo. Todo un capitán sin brazalete, pero digno de él. Si Allan quiere, su juego guiará al Everton a terminar la temporada en buen puerto.

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